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historietas.cl ¿Será posible?

Cucalon039001¿Cuales son los principales obstáculos para que podamos vivir de la historieta chilena?

Esta pregunta viene debatiéndose hace ya muchos años y las respuestas y propuestas de solución son tan numerosas y distintas como participantes hay en el debate.

Hace ya ocho años vengo trabajando en el mercado editorial chileno de la historieta, y a costa de aciertos y fracasos, algo creo poder aportar al debate, pero esta vez quisiera terminar con una invitación y propuesta.

Primero, voy a enumerar los obstáculos que he conocido:

Público lector

No es posible sostener ningún proyecto editorial con una base de lectoría inferior a 5.000 consumidores, entendiendo estos como aquellos que pueden pagar por (no solo leer) una historieta.  Lo mínimo es conseguir 10.000 lectores.  ¿Es tan difícil alcanzar esa cifra en un país con más de 17 millones de habitantes?Para atacar este punto es necesario encontrar los otros problemas inherentes a él, que son:

a) Contenidos
Pese a los esfuerzos desplegados por todas las pequeñas editoriales que han ido brotando en estos últimos años, la gran masa de la población no ha podido quitar la etiqueta de “revistas de monitos” a la historieta chilena.  Ni siquiera la presuntuosa denominación de novela gráfica ha surtido el efecto buscado, por cuanto se maneja solo a nivel de entendidos o conocedores, además de que es usual ponerle ese nombre a cualquier cosa en viñetas, lo que ha terminado por degradar el concepto.  Para lo que viene en éste y todos los artículos siguientes, preferiré el genérico  historieta.

Personalmente, busqué enriquecer los contenidos entusiasmando a escritores prestigiados y talentosos para que participaran en el medio.  Y así fue que asomaron un Francisco Ortega, un Jorge Baradit  o un Roberto Ampuero para poner (en sus respectivas casas editoriales) sus letras al servicio de la historieta.  Sin embargo, producto de mi propia inexperiencia inicial, desconocía la existencia de un Angel Bernier, un Sebastián Castro o un Gonzalo Gorigoitía, junto a varios nombres más de creativos que se dedicaban hace bastante tiempo al guión de historieta propiamente tal y a quienes fui conociendo conforme armaba nuevos proyectos editoriales.  En el caso de los dibujantes me ocurrió otro tanto.  Busqué nombres tradicionalmente asociados a la historieta y sólo al tiempo después fui descubriendo enormes talentos que habían permanecido ocultos, (Ismael Hernández, Rodrigo López, Rafael Nangarí) u otros que habían desarrollado carreras importantes vinculados a la ilustración o historieta extranjera pero nunca habían hecho historieta chilena (como Nelson Dániel, por ejemplo). Hubo dos proyectos hoy lamentablemente detenidos y que puedo poner como ejemplo de talentos desconocidos para el gran público: Caleuche e Informe Meteoro, que de haber aparecido en un mercado distinto al nuestro, hoy serían considerados grandes semilleros para la historieta nacional.  Más atrás tuvimos a Bandido, publicación dirigida y creada por Javier Ferreras, el más experimentado editor de historieta chilena que se mantiene aún vigente y trabajando desde los años noventa y cuya experiencia ha sido torpemente desaprovechada por casi todos los que han pretendido dedicarse a este rubro.

Para no extenderme demasiado (porque el artículo de por sí será extenso), a nivel de contenidos tenemos excelentes artistas y guionistas capaces de crear historias para todo tipo de público, pero solo en tiempo reciente han podido dar muestras de sus talentos … y todavía hay muchos que no han podido mostrarse!  Es necesario buscar la fórmula de aunar esfuerzos para responder las primeras preguntas: ¿Qué es lo que quiere leer la gente? ¿Qué contenido es el más útil para atraer nuevos lectores a la historieta chilena y escapar del mote de “revistas de monitos“?  Y sin embargo, también tenemos que ser capaces de responder la pregunta contraria: ¿Qué contenidos somos capaces de ofrecer al hoy casi abandonado mercado del lector infantil de historieta?  Tenemos que ser capaces entre todos de proveer contenido atractivo tanto para el niño o joven que se acerca por primera vez a las revistas de monitos, como al lector más adulto que sigue amando esta forma de contar historias.

b) Difusión … (CONTINUARÁ …)

1 comentario

  1. Pablo

    Buen artículo. Estoy muy interesado en la experiencia que has tenido con el potenciar las historietas en Chile. Espero que puedas continuar escribiendo.

    Saludos

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